ES DE DÍA O ES DE NOCHE

Todos tenemos en la mente un lugar que nos encantaría conocer pero nunca sabemos cuándo. Tal vez pienses que ese día no llegará porque se ve imposible. Pero luego la vida es buena onda y te pone la oportunidad y es tu decisión lanzarte a la aventura.

Tengo la fortuna de que una parte de mi familia se mudó a vivir a Islandia, uno de los países que siempre había querido conocer pero que nunca pensé que llegaría el día. ¿Por qué? Pues resulta que la mamá de mis sobrinos es mitad islandesa, ahí la respuesta.

Y llegó el día de conocer las tierras Vikingas, el país del hielo y el fuego. Y ahí es donde empiezan todas las preguntas de tu vida… ¿Es de día o es de noche? ¿Hace más frío o menos frío? ¿Cuánto dura el frío? ¿Nunca sale el sol o solo tantito? ¿Si les da el sol no se queman? ¿Islandia logró hacer un paro nacional de mujeres en 1975 y funcionó?

Y aquí comienzan las respuestas a todas mis preguntas.

El primer día me bajo del avión a las 6:45 am, es de noche, normal como en Querétaro. Llegué a casa de mi familia a dormir después de un largo viaje de 20 horas. Desperté a las 12 del día, pero seguíamos con la misma oscuridad que cuando llegué. Mi cerebro no lo procesó así que yo quería seguir durmiendo. Y pues no, esa no era la idea, tenía que estar despierta para conocer Reikiavik–que significa bahía humeante y no Rey David como muchos pensaríamos, la capital de Islandia y la ciudad más poblada del país. Durante el invierno solo recibe cuatro horas diarias de luz solar y durante el verano las noches son tan claras como el día, así es, puede ser la 1 AM y el sol es como el que conocemos a las 12 del día en el centro de México. Por lo tanto a mi llegada solo tenía luz de día de 1 PM a 4:30 PM, se me hacían cortos los días, pues claro, acostumbrada a vivir de día y dormir de noche y no al revés. 

Los 3 primeros días fueron los más difíciles debido al clima, el peor frío de Querétaro no se compara al frío “normal” con el que se vive en esas tierras lejanas. Sin embargo, tener la ropa adecuada hace menos difícil la situación. 

Una de las cosas que tenía en la mente era conocer el Blue Lagoon, que si googlean el lugar, se van enamorar en 2 segundos. Y tuve la fortuna de vivir esta aventura con mi sobrino Emilio, quien me explicó que la mejor experiencia de visitarlo es estar afuera a  0º nevando y entrar a las aguas geotermales a 40°C, y estar ahí es un verdadero placer. Soy amante de la naturaleza, tanto que hasta un charco lo veo bonito; bueno, ver este lago azul, porque es azul y de verdad azul, hizo que sintiera la emoción más extraña del mundo, ¿si me meto al agua me quemo o si me salgo me congelo? Y ninguna de las dos cosas pasó.

En fin, muchas cosas por contar, pero algo que uno como diseñador no puede dejar de hacer es tener los ojos bien abiertos y deleitarte con el Diseño. En cada fachada, la señalización en las calles, la cafetería más importante, en sí cada lugar tiene un nivel de diseño como el que tratamos siempre de lograr en Tipos Libres. Finalmente, cuando has escogido una profesión que se desarrolla a través de la creatividad y la sensibilidad artística, todos los viajes se convierten en experiencias estéticas que enriquecen el carácter, estilo y formación del diseñador.

Al pasar los días, visité a mi sobrina (Andrea) en TE OG KAFFI, su primer trabajo en Islandia, la compañía de café que no le pide nada a la del logo de la sirena. En todo Reikiavik encontrarás siempre a tu paso una cafetería para que pases a calentar el cuerpecito de tanta nieve que cae.

Y ahí entendí que los mexicanos nacemos y nos acostumbramos a vivir con inseguridad, situaciones como ir al baño y no saber si dejar o no tu Macbook o el celular en la mesa, poner tu bolsa atrás en la silla, traer la cartera en la bolsa del pantalón y que alguien pase y te la quite sin darte cuenta, etc. etc. Cada día que pasaba 2 ó 3 horas leyendo libros (en español) en Te og Kaffi, veía cómo la gente vive sin esa preocupación con la cual nosotros en México vivimos, todo el tiempo estamos preocupados por cosas tan simples  “¿cerré la casa, cerré con llave el coche, olvidé el celular en el baño del antro?, etc.” y se nos acaba el mundo pensando que ya un amante de lo ajeno se llevó nuestras cosas. Andrea (mi sobrina) me enseñó a acostumbrarme a vivir unos días completamente segura, y la verdad, es muy fácil acostumbrarse a la seguridad. A dejar mis cosas tranquilamente y regresar y que todo esté exactamente como lo dejé en mi mesa. 

Y entendí por fin que esto es el primer mundo, es simplemente educación. Eso que a nuestro país le falta mucho, dejar de buscar sacar ventaja de cada situación (no todos somos así) pero todos hemos hecho algo malo por muy pequeño que sea. Nos encontramos dinero tirado y nos sentimos felices por la suerte, pero no pensamos en la mala suerte de quien lo perdió. Cada vez estamos cambiando más el chip y eso es muy bueno, pero aún falta mucho por lograr para llegar a ser un país de primer mundo.

Hoy en México estamos pasando por una situación similar a Islandia en 1975, queremos igualdad y respeto a las mujeres, y creo que para mí significa mucho tener esta comparativa, porque conviví unos días de cerca con mujeres islandesas a quienes, por cierto, ni se te ocurra tratar de ligártelas a la mexicana con piropos porque pierdes toda la oportunidad de tu vida. Las mujeres islandesas decidieron no asistir al trabajo, no dedicarse a las labores del hogar y, en su lugar, tomar las calles de su país para exigir la igualdad. Y sí, lo lograron. ¿Qué influyó para que esto se diera? Otra vez: la educación en toda la población, en todos hacerse conscientes de lo que se pedía, por qué se pedía y por qué debería ser algo natural.

México, sí podemos cambiar el chip, la cosa es quererlo.

Takk fyrir.

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